
Las expectativas económicas hacia 2026 muestran a un Paraguay con un empresariado mayoritariamente confiado en el futuro. En un escenario regional marcado por la incertidumbre y la cautela, las percepciones del sector privado paraguayo destacan por su tono positivo y por una lectura que combina optimismo, realismo y conciencia de los desafíos que se aproximan. Más que un entusiasmo coyuntural, los resultados reflejan una confianza que se apoya tanto en el desempeño reciente de la economía como en las condiciones estructurales del país.
Este análisis surge a partir de un estudio realizado en colaboración con Forbes Paraguay, basado en 100 entrevistas presenciales a lideres empresariales, presidentes de los gremios y titulares de universidades, lo que permitió captar miradas diversas dentro del ecosistema productivo. Las encuestas se desarrollaron entre noviembre y diciembre de 2025, un período clave para evaluar el cierre del año y anticipar las expectativas del siguiente ciclo económico. La metodología empleada aporta solidez y consistencia a los resultados, permitiendo una lectura profunda de las percepciones empresariales.
Uno de los hallazgos más relevantes es el optimismo generalizado sobre la economía nacional. El 70% de los empresarios considera que la economía paraguaya mejorará en 2026, una señal clara de confianza en el rumbo del país. Esta percepción positiva atraviesa distintos sectores y perfiles, sugiriendo un clima favorable que se convierte en un catalizador para la inversión regional e internacional, más aun considerando la reciente obtención del segundo grado de inversión del Paraguay otorgado por la calificadora de riesgo Standart & Poors.
Este optimismo se ve reforzado por la valoración del entorno de negocios. El 85% de los entrevistados avizora un clima empresarial positivo y estima que la tendencia observada durante el ejercicio 2025 se mantendrá en el año entrante. La estabilidad en esta percepción es un factor clave para la toma de decisiones de mediano y largo plazo, ya que la previsibilidad del contexto económico es determinante para la expansión y el desarrollo de nuevos proyectos.
La confianza en el escenario macroeconómico termina confluyendo en un efecto derrame respecto al desempeño de las empresas en el sector privado, ya que tres de cada cuatro empresarios proyectan que su organización estará en una mejor situación en 2026, vinculando esta mejora tanto al entorno económico como a las decisiones estratégicas internas. En este marco, el sector comercial y el de servicios se posicionan como los sectores más optimistas, mientras que la industria adopta una postura más cautelosa, con expectativas de mejora moderadas para el corto plazo.
En contraste, los gremios, asociaciones empresariales y la academia se muestran una mas resilientes y con una visión que refleja mayor prudente, con mayores niveles de evaluación neutra e incluso negativa la cual refleja una lectura más estructural y de cambios en sus ámbitos de función en un mayor plazo.
Independientemente al contexto empresarial positivo los desafíos siguen existiendo para el empresariado, siendo el principal reto que se avecina para el año 2026 el mismo que el sector tuvo durante el 2025: El incremento de la competencia tanto local, como regional e internacional. Frente a este escenario, las empresas señalan como estrategia central la optimización de procesos y la digitalización de los negocios, entendidas como palancas fundamentales para mejorar la eficiencia y sostener la competitividad.
En conjunto, el panorama que se proyecta hacia 2026 es favorable y alentador. Sin embargo, el verdadero desafío será transformar este capital de confianza empresarial en resultados concretos, apoyados por políticas coherentes y una articulación efectiva entre el sector público y privado.





